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La Segunda: Constructora Echeverría Izquierdo: “Va a haber inversiones muy, muy importantes en 2027 y 2028”

Diciembre 2025. La empresa constructora rompió récords en ventas este año y espera hacerlo de nuevo en 2026: podría ser el inicio de un ciclo de recuperación no sólo para ellos, sino para todo el sector.“El 2024 lo cerramos con ventas por $540 mil millones, que fueron históricas. Pero ahora, el 2025, cerraremos con cerca de $600 mil millones, superando de nuevo ese récord. Es nuestro principal hito del año”, dice Pablo Ivelic, gerente general del grupo Echeverría Izquierdo, una de las constructoras más relevantes del país. Las cifras son reflejo de la reactivación que está viviendo hoy las empresas de este rubro. Echeverría Izquierdo, desde 2021, ha estado fuertemente ligada a la minería, sector que junto a la energía lideraron la inversión en el país en 2025. Pero Ivelic ve los inicios de una reactivación un poco más generalizada en la economía.

En la construcción, la inversión en el país viene en una senda de recuperación lenta, tras años de estancamiento, explica el ejecutivo. Entre 2004 y 2013, la inversión promedio de la construcción, señala, fue de 7,2%, para luego registrar un desplome hasta sólo 0,9% promedio entre 2014 y 2023, mediado por el estallido social, la pandemia y la incertidumbre económica que trajo la Convención Constituyente, entre otras cosas. Entonces, en 2023 se aprobó el royalty minero. “Ahí nos empezaron a llegar solicitudes de presupuestos”, recuerda, pero estos procesos no son inmediatos, y en 2024, la inversión cayó -1,1%. Ahora, para 2025, la industria proyecta un alza de 2,2%: tuvieron que ver el alto precio del cobre, pero también las expectativas políticas.

Y si este año que termina fue uno de reactivación, el que viene, 2026, podría ser un boom: la industria apuesta por un crecimiento de la inversión de 4,8%. “Y en nuestro caso, sólo con los contratos que tenemos hoy cerrados para el 2026, deberíamos andar en ingresos por los $700 mil millones: otra cifra que sería histórica”, dice el ejecutivo. Hay un cambio político y, además, en adición a eso, un Gobierno que tiene como objetivo el crecimiento e inversión».

-¿Qué pasó el 2025 que ustedes tuvieron tan buenos resultados?

-Fue principalmente la minería. Cayó la inversión en proyectos de expansión por la incertidumbre de 2019 y 2022 —Asamblea Constituyente y royalty minero—: sin reglas claras, nadie invertía, y aun cuando se aclararon, los proyectos tardaron en reactivarse. Aun así, se mantuvo la inversión para hacer más sustentable el negocio: “upgrade” tecnológico, resolver cuellos de botella o sumar una cuarta línea para aumentar producción. Entendimos esa lógica y nos enfocamos en proyectos más pequeños: si una expansión puede costar US$ 400 millones, estos van entre US$ 30 y US$ 80 millones. Hoy tenemos muchos de esos. Además, ampliamos la oferta en mantenimiento y servicios de apoyo a la operación, que este año representó cerca del 25% de nuestros ingresos.

Las buenas perspectivas para 2026-28

-¿Qué tanto pesaron durante 2025 las expectativas de un giro político en las elecciones de este año en cuanto a inversión? Primero se veía que iba a salir Matthei, después ganó Kast, pero ambos eran procrecimiento e inversión. Esos mensajes y esas expectativas, ¿tienen un efecto real en la inversión?

-Sí, por supuesto. La construcción vive de la inversión. Se genera construcción cuando hay inversión, y cuando hay un gobierno que dice y muestra en su propuesta programática claros incentivos a la inversión, además de certidumbre jurídica, agilidad en proyectos de tramitación, obviamente todo eso va a favorecer la industria.

-¿Hay inversionistas que efectivamente digan, ‘ya, ahora va a cambiar el Gobierno, así que ahora sí invierto, ahora que habrá un giro político’?

-No sé si es en sí el “giro político”; es la certidumbre del escenario futuro. Lo importante es que sea un Gobierno que dé certidumbre, independiente de que haya giro político o no. En este caso, claro, hay un cambio político y, además, en adición a eso, un Gobierno que tiene como objetivo el crecimiento e inversión. Pero además, hay otras cosas.

-¿Cuáles?

-Chile es un país minero, y hay perspectivas de demanda futura por cobre y, además, un precio muy alto del cobre. La inflación, al parecer, dejará de ser un tema. Entonces hay otras variables económicas que están siendo muy positivas.

Sería una buena idea mantener el subsidio a las tasas de créditos hipotecarios».
-¿Cree que este crecimiento en inversión que la industria ve para el 2026 continúa? ¿El 2027, el 28, etcétera?

-No me sorprendería que en 2027 se supere ese 4,8% de alza en la inversión de la construcción y que en 2028 se mantenga. O sea, que este crecimiento en inversión en construcción sea sostenido. ¿Por qué? Por la inversión minera y por proyectos, sobre todo el proyecto de Nueva Centinela. Pero no sólo eso: está Radomiro Tomic, la ampliación del tranque Talabre, la cuarta línea de Sierra Gorda, el crecimiento de Collahuasi. Va a haber inversiones muy, muy importantes en 2027 y 2028.

-Bueno… súper bueno para el próximo Gobierno.

-Se podría decir que súper bueno para el país…

-Ok, entonces las proyecciones son muy buenas. ¿Pero qué faltaría entonces o qué no habría que hacer para mantener este impulso y que ojalá fuera más?

-Faltan cosas. Uno: seguimos aún en una crisis en el sector inmobiliario. Si bien este año aumentaron las ventas de viviendas, está súper incidido por el subsidio a las tasas de los créditos hipotecarios. Y da la impresión de que hasta que el país no logre una senda de crecimiento económico que aumente la demanda de viviendas, sería una buena idea mantener el subsidio a las tasas de créditos hipotecarios.Si ese subsidio se mantiene, la CChC dijo que la venta de viviendas podría crecer un 30%, y si eso pasa, se podrían reactivar proyectos. Hoy es muy baja la construcción de viviendas. Y lo segundo: hay que abordar la burocracia asociada a la obtención de permisos (“permisología”).

-¿No fue suficiente el proyecto del Gobierno que se aprobó?

-Hay que verlo, pero creo que sigue siendo una propuesta tímida. Te doy datos: hoy un permiso de construcción para vivienda en la Región Metropolitana se toma 815 días: más de dos años. En 2019 eran 640 días. O sea, en cinco años le metimos seis meses más de permisos.